El Acuerdo de Paz se ha Fetichizado!

 

 

 

 

 

Andrés A. Sánchez Mendoza

 

Programa de Ciencias Políticas, UNAD

 

Historia De Las Ideas Políticas

 

 Fabio Andrés Cruz

 

30 de Noviembre de 2020

 

 

 

Universidad Nacional Abierta y a Distancia

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El Acuerdo de Paz se ha Fetichizado!

 

El acuerdo de paz en Colombia se ha fetichizado!, y no ahora, antes de dar inicio ya empezaba a personificarse, ya empezó a desprenderse de su origen, empezó a tener una vida propia y no se constituyó como un pacto entre los ciudadanos y una guerrilla, sino entre estos y alguien en particular. El pueblo es el origen del poder, se lo da al gobernante para comenzar a hacer lo que fuese necesario, sin contar el pueblo con que este sea fetichizado y se inicie un proceso en el que las condiciones no están claras y el pueblo que es el que da ese poder ni siquiera haya participado en un ejercicio democrático para exponer algunas ideas y no esperar a que cuando se acaben los diálogos aceptar lo acordado entre el grupo armado y por supuesto el gobernante de turno.

El pueblo se durmió o lo que es peor siempre ha estado dormido, siempre ha estado de espaldas a los procesos llevados a cabo por los gobiernos para darle un fin al conflicto y en este caso peor. El pueblo desconoce el poder que le da la unión de sus fuerzas de elegir a un representante y sobre todo establecer las pautas para darle una dirección no solo al fin del conflicto sino hojas de ruta para saber que hacer de ahí en adelante y hacer todo lo que sea necesario para conseguir el objetivo de la política que es: el vivir bien en sociedad. Ese poder concentrado en el pueblo se desvanece como agua en sus propias manos cuando se elige el representante y se le entrega un voto pero sin consignas políticas, el gobernante sabe que su poder es transmitido casi a ciegas, como para que él haga lo que quiera ya que el pueblo no fue capaz de darle una orden y se invierten los papeles; al llegar al poder es el pueblo el que recibe la orden de aceptar lo que este decida, ¡así no es!

Tal como afirma Enrique Dussel (2006) en su tesis 2: EL PODER POLITICO DE LA COMUNIDAD COMO POTENTIA: en donde denomina como potentia al poder que tiene la comunidad como una facultad o capacidad que le es inherente a un pueblo en tanto última instancia que tiene la soberanía, de la autoridad, de la gobernabilidad, de lo político. Pero el pueblo al desconocer esto, permite de manera inconsciente la ejecución de políticas y procesos de los que no se entera como son y de que se tratan, el pueblo no ha despertado del sueño profundo que no le deja ver la capacidad de creación que tiene, desatendiendo la voluntad natural que le pide su propia conciencia, vivir bien. El desconocimiento que tiene el pueblo de este poder es aprovechado por los gobernantes, en este caso el presidente y utiliza el poder de creación individual expresando su voluntad en el acuerdo, fetichizando de esta manera el poder dado por el pueblo, es cierto que para eso están los lideres, para traducir el sentir del pueblo y llevar a cabo sus necesidades, pero sin una orden o mandato puntual por parte de este, desfigura todo sentido político nacional, dando paso a procesos arbitrarios donde se desconocen condiciones mínimas como las que no se tuvieron en cuenta con el plebiscito.

Si el pueblo supiera el poder que tiene en sus manos, la potentia de la que se refiere Dussel, impusiera la idea que practicaba en su momento los zapatista de “mandar obedeciendo”, donde el mismo pueblo creaba sus instituciones para que se cumplan estas ideas y poder desarrollar así sus proyectos políticos y sociales, donde se puedan satisfacer sus necesidades y acceder a lo que tienen derecho y no dependa del concepto filosófico de justica que se tenga, tal como expresa Adam Swift: El concepto básico de justicia consiste en dar a las personas lo que les corresponde y no darles lo que no les corresponde. Estas manifestaciones políticas por parte de la ciudadanía hubiesen permitido que el proceso de paz tuviera un solo piloto en el timón del gobierno nacional, que es: el pueblo y no un gobierno, porque pasa lo que hasta el momento se presenta, una desaparición progresiva de los acuerdos al que cada día le quedan menos defensores por la sencilla razón de excluir al actor más importante de este: el pueblo.                        

 

Queda para la historia no se sabe si el mal o bien llamado proceso de Paz, un proceso fetichizado, un proceso que terminó en un acuerdo que todavía está pagando el precio de pasar por encima de los resultados del plebiscito, que aparte de haber empezado por intereses desconocidos, no se sabe si nacionales, económicos o personales, se desdibujó y poco a poco ha ido perdiendo credibilidad publica, en el que después de 4 años de firmado no se ven avances significativos, un acuerdo que nació muerto al no tener la planeación y participación ciudadana y como todo proyecto desarrollado a espaldas de sus interesados no ha contado con el apoyo general y mucho menos de las instituciones del estado, las cuales al fin y al cabo son las que ejecutan el poder de este, unas instituciones que no han expresado lo acordado en el acuerdo porque al terminar el gobierno que lo pactó, este se fue con el fetiche en el que se convirtió.

 

Enlace blog:

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Referencias Bibliográficas

 

Dussel, E. (2006). 20 tesis de política. México, D.F.: Centro de Cooperación Regional para la Educación de Adultos en América Latina y El Caribe (CREFAL).

 

Swift, A., Queralt Lange, J., González, I., & Sender Montes, G. ¿Qué es y para que sirve la filosofía política?.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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