¿Hay Una Real Implementación Del Proceso
De Paz En Colombia?
A casi más de dos
años de la firma del proceso de paz en Colombia, son casi nada los avances
notorios en este aspecto, fueron más de 5 años de conversaciones en las que se acordaron
pautas, condiciones y lineamientos para este proceso en los que se invirtieron
recursos del estado con el ánimo de encontrar una salida pacífica a un
conflicto de más de 50 años de historia, de esta manera, hicieron parte de esta
negociación actores políticos que dieron sus puntos de vista para que este
proceso de cambio sea lo más justo y real posible; sin embargo, después de todo
ese largo camino de negociaciones, de correcciones, de mejoras, todo el país
quedó como se dice coloquialmente, con los crespos hechos, en vista que es la
hora y todavía ese paso a una paz estable y duradera todavía no se asoma ni por
la vuelta de la esquina, por esta razón surge la siguiente pregunta: ¿será que
si hay una real implementación de estos acuerdos?
Somos millones de
colombianos entre las generaciones pasadas y presentes que deseábamos ver ese
momento real en el que se pudieran realizar todas las actividades normales que
un ciudadano común quisiera hacer, salir a recorrer su país, emprender un
negocio, vivir en el lugar soñado, expresar sus ideas libremente y hasta
gobernar acuerdo sus principios políticos, ese futuro se empieza a desvanecer
con la cruda realidad que empieza a vislumbrarse nuevamente, donde no se sabe
si por desinterés político del gobierno actual, si por falta de recursos o peor
aún por la decidía de todos los colombianos que solo queremos que sea el
gobierno el que nos solucione todos los problemas y no tener la más mínima idea
acerca del tema, porque a fin de cuenta dentro los actores políticos no solo
estan los que hicieron parte de la negociación, sino todos los colombianos,
todas las personas que conformamos el estado y que solo nos movemos o
movilizamos cuando se afectan nuestros intereses particulares, desconociendo
que lo más importante que un estado necesita para su desarrollo es vivir en
paz, esa es la condición más importante, de ahí se desprenden las demás
políticas públicas que se deben desarrollar en un estado democrático, de ahí
parte la solución a los demás problemas sociales, que buena cantidad tenemos
como para darnos el lujo de dejar pasar esta oportunidad.
O será que nos
afecta ese mal del que reflexionó la filósofa política Hannah Arendt, donde en
su análisis del mito de la caverna de platón, nos expone que hay una ausencia
de política en las multitudes, no hay esa relación de poder entre el gobierno y
sus gobernados que aclare y guie a los ciudadanos por el camino que debemos
recorrer, donde salgamos a la luz y conozcamos la verdad de las cosas y solo
así, aportar nuestro granito de arena hacia un futuro mejor y no estar como los
que se encuentran dentro de la caverna, maniatados, encadenados, con sus
cabezas inmóviles que no les permite ver ese entre - conocimiento para salir de
su oscuridad y peor aún, que sea el propio sistema político el que los haga
permanecer en ese estado sombrío.
Esa curiosidad de
alcanzar la luz, de saber que es ese fuego que nos alumbra es a donde tenemos
que llegar, pero no para nuevamente volver a la caverna a vivir con el miedo de
iluminar a los demás sino para guiar a las multitudes a salir de esas sombras y
llegar a ver la verdadera realidad y sobre todo permanecer en la luz.
Es nuestro deber
como ciudadanos, liberarnos de esas cadenas para influir sobre el sistema
político y no ellos sobre nosotros y de esta manera que sea el movimiento
social el que supere al sistema político y este se convierta en el actor más
fuerte de la sociedad.
Como análisis de
la realidad de la implementación del proceso de paz, vale la pena sugerir que
la ciudadanía en general no debe esperar a que sea el gobierno el que
desarrolle una agenda de implementación, sino que sea el propio pueblo el que vigile
su cumplimiento, que sea el pueblo el que se apersone de su futuro y con hechos,
sea el actor político más importante del proceso.
De esta manera
podemos concluir que si logramos que se cumpla lo acordado y que cada día se
vayan viendo resultados tangibles, podemos nuevamente recuperar la esperanza de
vivir en ese estado de paz duradera y sostenible, que nos permita solucionar el
resto de males que nos invaden, comenzando con el problema de la corrupción, ese
mal que solo se desprende de nuestro ADN cuando le dediquemos todo el esfuerzo
posible a cambiar nuestros pensamientos más profundos, nuestras costumbres,
nuestra cultura y cambiarla por una cultura de servicio, de amor y respeto por
lo público, donde sepamos valorar lo que es de todos.
Me parece muy buena tu reflexión sobre el proceso de paz, pero me parece que también podrías incluir uno de los procesos mas importantes de este proceso y es la JEP que debería ya,después de 5 años estar cumpliendo con su propósito de satisfacer los derechos de las victimas.
ResponderEliminarEste proceso se ha demorado mucho y debe avanzar más rápido y desmovilizados de las FARC deben dar verdad y reparación sin más dilación. Las primeras sentencias y condenas deben producirse rápido para que Colombia recobre la confianza en este proceso. Son 5 años y es Justo que paguen su deuda ya.